L.I.T.E.R.A.L.M.E.N.T.E. R.U.B.I.A.

sábado 3 de septiembre de 2011

Cefiro y el mundo real


Las Guerreras mágicas es una de esas series que recuerdo con cariño y a la que tal vez me atrevería a darle cinco estrellas. Tenía de todo drama-comedy, aventuras, romance, acción etc. El manga fue concebido por Clamp un grupo de mujeres que a estas alturas ya es más que conocido en el mundillo del manga-anime, aunque es probable que su época dorada se remonte a producciones anteriores.

La historia era bastante simple, tres adolescentes que estaban en una excursión escolar (en la torre de Tokyo) son transportadas a otra dimensión, Cefiro, donde deben rescatar a la princesa Esmeralda. A partir de entonces, las niñas se enfrentan a muchos peligros, arriesgan sus vidas, desarrollan poderes y fortalecen su amistad (valor que los japoneses enfatizan mucho en sus obras), pero ojo, la trama va dando varios giros inesperados que la hacen muy interesante.

Hacía muchísimo que no tenía esos recuerdos a la Scoobi Doo de algo que me gustara y creo que la razón es simple: la situación del mundo y la filosofía de la serie.

Cefiro, es un lugar en donde el poder de la mente lo es todo. La confianza en uno mismo así como la fe son la diferencia entre salir vencedor-y vivo claro está-o ser devorado por un monstruo. Esta dimensión se mantiene gracias a las oraciones y la voluntad de la princesa Esmeralda, el pilar de Cefiro, el bienestar de su mundo depende de su concentración y sus buenos deseos, así que no puede tener ninguna atadura, ni preocupación, osea que tiene que renunciar a todos sus afectos, familia o novio (como una monja Jedi... o algo parecido).

Más tarde, las guerreras descubren el sacrificio al que estaba sometida Esmeralda y luego de que ellas mismas la maten sin querer queriendo, Cefiro se vuelve un lugar desolado y todavía más infestado de monstruos. La realidad es que el temor de los habitantes es el que crea a los monstruos, produce los sismos y en resumen, que está llevando a ese mundo a la destrucción. El miedo y la sensación de abandono a falta del pilar es el que los condena, pero al final, las protagonistas logran abolir el sistema del pilar decretando que la responsabilidad del bienestar de ese mundo debe recaer en los pobladores.

El poder de la voluntad. Es una bonita caricatura ¿no? ¿y si decidiéramos hacerlo en el mundo real?

Sé que la historia de la humanidad ha pasado etapas muy difíciles y probablemente cada generación piense que estamos ante el fin de los tiempos, pero ahora, es como si viviéramos en una era del miedo. Miedo por la violencia, a perder el trabajo, a no conseguir uno, a enfermarse, al futuro. Las personas son más desconfiadas y renuentes a dar su amor. La política, los estilos de vida, las creencias nos separan. En el afán por opinar lo qué es mejor para el mundo y para demostrar lo inteligentes que somos usamos la burla, el descrédito, pisoteando las creencias de los demás. Decimos que protestamos contra esto y lo otro, que nos oponemos, en lugar de decir qué queremos y proponer, pero proponer de verdad.

Toda la inestabilidad, nos hace sentirnos solos y las cosas que antes nos daban esperanza ahora no nos convencen tanto. La realidad es cruda y se debe actuar, pero mientras más vueltas le doy al asunto termino donde mismo: necesitamos creer. No basta aceptar las cosas malas, hay que creer que se puede aspirar a otra realidad, y que ahora mismo, hay un montón de cosas buenas en el mundo, que es cuestión de darles más mucho más valor. Y una de las razones por las que no la hacemos es que los medios se encargan de recordarnos lo mal que están las cosas. Estamos siendo bombardeados por negatividad. ¿No le daremos más fuerza a esa negatividad mientras más atención le ponemos? Sí sé que suena muy New Age...

Creo que nuestro mundo es un Cefiro en potencia, y que la gente necesita darse cuenta del enorme potencial que hay en su mente, y en su voluntad, y eso es algo que todas las religiones y disciplinas vienen diciendo: el catolicismo, el budismo, hasta el New Age como ya dije (en su estado más puro y sin los ninguneos de los dirigentes que son corruptos).
¿Qué pasaría si todos decidiéramos ser más optimistas? ¿si le deseáramos el bien a los demás con mayor frecuencia?



0 simpsonitos dijeron...: