Amistad, emoción, nostalgia y entretenimiento puro. Así podríamos definir a Super 8 una película escrita y dirigida por J.J. Abrams y producida por Steven Spielberg, que definitivamente recuerda a Los Goonies y por supuesto a E.T.
Aunque no se trata de una película novedosa en términos de argumento ni referencias, si trae una bocanada de aire fresco que, a modo de jerga nupcial, ofrece algo nuevo y algo viejo logrando una historia tan buena que casi habría podido llegar a convertirse en una película de culto. Y el casi, no impide su pleno disfrute.
La película arranca con bastante intriga, y una presentación de personajes que nos produce empatía y curiosidad a la vez. Uno no puede evitar sonreír de oreja a oreja al ver la interacción del grupo de amigos y lo bien que se lo pasan. Joe es un chico que podría ser el vecino de al lado, con un gusto quizá ya identificable como friki pero sin la actitud de loser que a veces suele acompañar a este tipo de personajes, para acabar pronto estamos ante un Mickey Walsh más introspectivo y con problemas más serios. Afectado por la muerte de su madre y la actitud distante de su padre, Joe pasa el verano de 1979 en compañía de sus amigos grabando una película de zombies en un pueblo de Ohio. Es a raíz de un descarrilamiento de tren que los chicos presencian cuando ocurren cosas extrañas en el pueblo. A partir de este acontecimiento se desatan las especulaciones y vemos a este grupo de chicos atando cabos y a la vez sacando adelante su proyecto "cinematográfico".
Si la cinta recuerda algo a los Goonies, es algo más que el grupito de amigos en los ochenta en una aventura, en efecto, retoma el contexto que logra comprarnos bastante bien a los nostálgicos, la asociación se da gracias a las actuaciones y el carisma de los chicos. Es agradable ver una película en donde los niños o preadolescentes se comporten y hablen como tales (hasta donde la clasificación y la justificación de la historia lo permita, claro está), ni tan ñoños ni tan rudos. En una palabra, la película se mantiene gracias a buenos personajes protagónicos. La amenaza a la que los niños enfrentan, es más grande que la de Los Goonies, estos no van a la búsqueda del peligro, el peligro va a ellos, obedeciendo más a la situación de nuestro tiempo. Mientras que Mickey quiere conservar su casa y seguir al lado de sus amigos, Joe se sobrepone a la muerte de su madre encontrando en la ficción y en sus amigos una manera de hacer la realidad menos dolorosa. Sin embargo, aunque el peligro y los problemas de los chicos de Super 8 parecen mayores, estos no terminan de redondearse: el "monstruo" peligroso no era tan peligroso (sólo estaba enojado), el padre desapegado se arrepiente en un parpadeo, el conflicto entre dos amigos es apenas un atisbo de algo que pudo dar para mucho más.
El lado flaco de la cinta, es parte del efecto Abrams, que los fans de Lost conocen muy bien. Abrams es un maestro en sembrar intriga, pero las resoluciones terminan siendo demasiado sencillas para todo lo que se prometió en la primera parte del filme. El alien, sembraba mucho más terror e incertidumbre cuando no se le veía, igual que el legendario Lostzilla osea el monstruo de humo de Lost, o el alien Cloverfield a quien el de esta película se parece bastante. Un par de giros no habría caído nada mal, y no sé porqué me habría gustado más un extraterrestre malo maloso.
Uno de los puntos fuertes es en primer lugar los personajes bien dibujados, nuevamente los fans de Lost saben esto. La familia de Charles (el amigo del protagonista) es encantadora, habría sido interesante ver una mayor participación de la hermana, así como el dependiente hippie de la tienda de revelado de fotos. La película no podía, naturalmente, incluir a todos los personajes, pero es que el atinado diseño de estos ofrecía muchas más posibilidades.
¿Y qué decir de la ambientación? El vecindario de los chicos, el interior de las casas, las tiendas de conveniencia, la música. Estos elementos logran envolver y devolver ese sentido de pertenencia al espectador adulto: aquellos tiempos en los que la vida parecía más simple y siempre podías ir a la casa de al lado o de enfrente a visitar a tu mejor amigo.
Super 8 es una película que quizá no alcance la categoría de filme de culto, sin embargo el reto de Abrams y Spielberg de poner la vara alta se agradece, si no fuera por los riesgos nos perderíamos de tantas películas maravillosas. A pesar de todo, Super 8 no te deja la sensación de haberte salido debiendo. Por el contrario, logra recrear el espíritu de infancia y aventura que a veces se nos olvida.
C.




1 simpsonitos dijeron...:
I haven't seen this movie yet, but it is definitely on my "To-Watch" list!
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