1992, me traumo con Los Supercampeones, Las Aventuras de Fly y después con Los Caballeros del zodiaco. Ya veía anime desde los ochenta claro, pero el desastre todavía no era inminente.
Veía Caritele a fuerzas, esperando que se terminaran los horrendos concursos con los regalos de Bandai para que empezaran las series japonesas que me gustaban. El programa era soportable, y menos estúpido que otros dirigidos a niños (y a ñoños) hasta que el Carisaurio habló y todo se fue al diablo.
El anime contribuyó grandemente a mi frikés. Era friki y no sabía. Nunca le oí esa palabra a nadie y si la conocí más adelante fue por alguna revista española de manga o anime. Claro que en los noventas e inicios de los dosmiles ser friki no era, como ahora sinónimo de cool. Sé que el término tiene un significado más amplio que ahora casi siempre se usa para referirse a los fans, a los obsesionados con una serie, pues, y encima con una cosa de actitud. Pero no me voy a poner a hablar de los usos del término friki.
Cuando lo pienso, no era friki porque me gustaba el anime, me gustaba porque ya era friki. Eran historias de fantasía, de acción que tenían exactamente lo que buscaba y lo que no se encontraba en las caricaturas gringas de entonces, sobre todo en lo que a desarrollo de personajes complejos se refería. Pero claro, tampoco eran buenas todas, hasta la fecha hay muchísima porquería.
Pero bueno, decía que me gustaba mucho el anime y casi por inercia uno busca a quien más le gusta y resultaba difícil. Tampoco andaba preguntando, o pregonando mi gusto culposo. Sabía que no era un gusto que se pudiera presumir. Así que si veías a alguien dibujando monos de pelo picudo y ojones pues te entraba la emoción. Casi siempre la gente que dibujaba manga era alivianada, pero no todos. Hasta en el lugar más ñoño del planeta se cocían habas, ¿ego y envidias allí pero cómo?
Había quienes se decían fans acérrimos, y siempre estaban friegue y friegue con una sola serie o personaje. Hablaban como los personajes, obligaban a los demás a que les hablaran por un apodo (casi siempre en japonés y que pertenecía al personaje que les gustaba), y viajando más en el pasado también algunos eran bien egoístas (nunca rolaban los VHS, ja ja). Nunca entendí a esos fans jóvenes (¡malditos mozalbetes! dijo la veterana) tan obsesionados, pero que, no sabían ni cómo se llamaban los dibujantes, la casa productora o datos importantes sobre el programa; y claro, como buena nerda eso me enfurecía (hasta la fecha, ja ja)
En el camino ñoño conocí mucha gente buena onda, gente que llevó su creatividad más allá y que lo que fuera en su momento un pasatiempo, y quizás también una obsesión, supieron aprovecharlo. Gente que también ya tenía algo de friki antes y que no dejó que algo que puede ser tan divertido como enajenante cambiara su carácter, no como tanto babosete y baboseta que andan todavía por allí.
Ser anime fan me regaló más que ropa fachadienta, lentes gigantes o cabello más reseco que ahorita, me dio muchas horas de entretenimiento gratis, y fue en parte bueno, porque como adolescente no me podía costear diversiones más vivales, fomentó mi imaginación, empecé a dibujar, aprendí cosas de Japón y conocí personas geniales. A veces siento que duré siendo fan más de lo que debía, que perdí mucho tiempo pero como dice María Daniela: El tuviera no existe.
Cuando voy por la calle los reconozco si andan solos o en grupitos de tres o más, no siempre son las camisetas o las mochilotas las que los delatan. Son otras cosas, la forma en que hablan y sobre todo, la emoción que se les nota de disfrutar a tope una afición. Al instante siento mucha simpatía por ellos. Me acuerdo de esos buenos tiempos y lo fácil que parecía la vida viviendo dentro de esa burbuja nipona.
Hace años que no veo una serie, y estoy segura que lo más reciente que he visto es alguna peli de Miyazaki. Me gusta la estética y las cosas kawaii (bonitas) pero hasta ahí.Ya no puedo ver anime, ya no me engancho, no hago click con las historias y no me siento mal por eso. Deben ser cosas del crecimiento.
2011,Tal vez haga algún rerun nostálgico.




0 simpsonitos dijeron...:
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