
Hoy, en vi en las noticias una nota aberrante: Una joven mujer fue encarcelada en Arabia por manejar un carro y otra, fue obligada a caminar desnuda por su barrio en Pakistán; como castigo por los supuestos actos adúlteros de su hijo. Con cosas como estas hierve la sangre, pensamos ¡cómo es posible que esto pase! y aunque agradecemos vivir en una cultura diferente hay muchas cosas que no deberían de ser.
No voy a comparar la gravedad de los ejemplos que les mencioné al principio con lo que les diré a continuación, pero tampoco me parecen insignificantes.
Me preocupa, la irresponsabilidad de los medios de comunicación de nuestro país respecto al papel y la imagen de la mujer. Está de sobra que cuente todas y cada una de las atrocidades que se observan, la manera en que son presentadas en los programas de revista (ni hablar de los trajes de rumbera que lucen a las 8 de la mañana, pero lo de la ropa es otra cosa y no las tildaré de sluts como aquel policía canadiense) así que me centraré más en lo que se dice en los programas de prensa rosa.
Veamos que pasa cuando se habla de Salma Hayek. Después de la obligada referencia a su malinchismo (porque si no quieres quedarte a hacer telenovelas y prefieres buscar oportunidades en USA equivale a alta traición), no faltan los que atribuyen todo su éxito a un marido rico.
Ni qué decir de Rebeca de Alba. Rebeca es asediada constantemente con preguntas del tipo ¿para cuando te casas? ¿no quieres tener familia? ¡Ya tienes 40! Y es el centro de las burlas de cualquier programa cuando la entrevista termina. Si no se ha casado es que algo malo tiene, seguro que en realidad está desesperada.
Jenifer Aniston es una pobrecita perdedora a la que abandonaron.
A Lupita Dalessio no le perdonan los kilos que ha subido y quieren que tenga el peso y figura de una gimnasta rumana de 13 años.
Y así podría seguir. Si bien escuchar o contar un chisme rosa no daña a nadie aparentemente, hay que saber diferenciar las ideas negativas o prejuicios que se están reforzando. La mayoría de las personas no cuestiona lo que se ve en la tele, y si bien, tampoco se trata de andarse peleando con todo el mundo, ni obligar a las personas a que piensen como nosotros, algo se puede hacer. No digo que escribamos cartas larguísimas como el abuelo Simpson, sino mandar un tweet, un comentario, lo que sea al programa en cuestión. Tal vez sea insignificante y no cambie nada, aunque siempre será mejor que quedarse de brazos cruzados.
Por cierto ¿no es irónica y bonita la imagen que elegí para ilustrar el post?
xoxo
C.
*me encanta usar la palabra cotilleo en lugar de chisme. Suena más rico.




0 simpsonitos dijeron...:
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